Se abordó el uso de la inteligencia artificial y la tecnología en el fútbol, destacando la pelota con chip que se utiliza en el Mundial.
Se explicó que el sensor en la pelota permite detectar golpes y roces hasta 500 veces por segundo, brindando precisión para determinar fueras de juego y otras jugadas polémicas de manera semiautomática.
El sistema combina la información de la pelota con datos de 16 cámaras en el estadio y modelos 3D de los jugadores para determinar la posición exacta en milisegundos, asistiendo al VAR y a los árbitros.
Se planteó la duda sobre la fiabilidad del sistema y la posibilidad de falsos positivos o errores, ya que no existe documentación pública que detalle pruebas de precisión o índices de error. Se debatió si el roce con el pelo de un jugador debería invalidar una jugada.