Se analiza la intervención de Donald Trump en el Mundial de Fútbol, donde habría presionado a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, para que un jugador de la selección estadounidense pudiera participar. Esta acción, que implicó una supuesta modificación del reglamento, es vista como una muestra de la influencia política y comercial de EE.UU. en eventos internacionales.
Se compara la situación con intervenciones de figuras históricas como Benito Mussolini, quien también influyó en el Mundial de 1934. Se cuestiona la relación entre la FIFA y Estados Unidos, sugiriendo que el mundial en territorio estadounidense responde más a un capricho comercial y a la búsqueda de influencia política, especialmente tras el escándalo del FIFA Gate.
La nota resalta la paradoja de que EE.UU., como sede del mundial, bombardeara a Irán mientras este país participaba en la competencia. Se critica la visión de Trump, quien parece operar bajo una lógica empresarial, buscando mostrar poder e influencia global a través de estos eventos, aunque en este caso particular, la estrategia no habría resultado exitosa.