En el reality "Espiando la casa", se desató una fuerte discusión entre participantes sobre estrategias de juego y acusaciones de falsedad.
Una concursante cuestionó a otra por subestimar al contrincante y a los espectadores, llamándola "mala jugadora". La acusada respondió defendiendo sus acciones dentro del juego y recordando comentarios previos de su oponente, incluyendo una supuesta retractación llorando sobre ser "machista".
La tensión escaló con acusaciones mutuas de mentir y distorsionar la información. Se revivieron momentos del pasado, como una discusión en un Zoom y una actividad de Mercado Libre, donde supuestamente se dijeron cosas hirientes o se mintió sobre sentimientos.
Las participantes se acusaron de "perrito faldero" y de ser "tóxicas", mientras una de ellas defendía su derecho a tener un contrincante que no le gustaba. La conversación derivó en reproches sobre la falta de educación y el tono de la discusión, con ambas partes defendiendo su postura y acusándose de no escuchar a la otra.