Los equipos de rescate internacionales que trabajaban en Venezuela tras los terremotos del 24 de junio comienzan a retirarse debido a la disminución de la esperanza de encontrar sobrevivientes.
A pesar de la pérdida de esperanza, el padre de Lucas Gámez, un joven argentino desaparecido, mantiene la fe y monitorea la búsqueda, aferrándose a la posibilidad de "burbujas de vida".
La cifra de muertos sigue aumentando y se reportan morgues a cielo abierto en La Guaira, con organizaciones internacionales estimando unos 50 mil desaparecidos.