En "Espiando la casa", se debatió sobre la veracidad de la información que circula en la casa y cómo esta influye en las opiniones de los participantes.
Una concursante cuestionó cómo otra puede opinar con tanta seguridad sobre situaciones en las que no estuvo presente, sugiriendo que recibe información de terceros. Se mencionó un caso anterior sobre Tati Luna, donde la información inicial resultó ser incorrecta.
Se defendió que las opiniones se basan en conversaciones con personas de confianza que comparten sus sentimientos y experiencias. Sin embargo, se reconoció que esto puede llevar a emitir juicios basados en información no contrastada directamente.
La participante afirmó que, a pesar de escuchar las opiniones, actúa según lo que considera correcto, buscando jugar de forma individual y no dejarse influenciar fácilmente.