Se aborda la problemática del racismo en Argentina, señalando que es un "asco" y que se manifiesta de diversas formas. Se critica la falta de reconocimiento del racismo por parte de algunos sectores, incluido el gobierno de Milei, y se afirma que el país tiene un "velo" que le impide ver la magnitud del problema.
Se expone que las víctimas de racismo en Argentina a menudo no denuncian por vergüenza o por la hegemonía de la raza blanca en el país. Se dan ejemplos concretos de discriminación en comercios, donde personas de piel oscura son seguidas por el personal de seguridad.
Se compara la situación argentina con la de Brasil y Francia, países que han asumido su condición racista y endurecido leyes. Se menciona que en Argentina, el racismo es "fomentado por el poder" y que incluso hay sectores que respaldan a Milei que podrían tener tendencias antisemitas y haber redirigido su odio hacia el racismo.