El pastor explica que para vivir una vida abundante es necesario despojarse de todo peso y del pecado que nos asedia, tal como se enseña en el Sermón del Monte.
Se diferencia a los cristianos que disfrutan de su fe de aquellos que luchan y fluctúan, atribuyendo la liviandad de la vida cristiana a la capacidad de despojarse de cargas y presiones.
Se anticipa que las enseñanzas sobre el Sermón del Monte otorgarán un "doctorado" a los creyentes, capacitándolos para tomar decisiones y realizar cambios internos que mejoren su vida.