El Papa León XIV visitó la isla italiana de Lampedusa, un punto clave de entrada para migrantes africanos, para conmemorar el 4 de julio. En un contundente mensaje dirigido a líderes de la UE y EE.UU., instó a Europa a redoblar esfuerzos en la protección de migrantes, en un contexto de creciente retórica antiinmigración.
El Papa presidió una ceremonia en honor a las víctimas de naufragios y rindió homenaje a quienes perdieron la vida en el peligroso cruce del Mediterráneo. Subrayó la responsabilidad de Europa, dada su posición geográfica e institucional, para abordar la crisis migratoria de manera estratégica y a largo plazo, promoviendo la acogida, protección, promoción e integración de los inmigrantes.