Las naciones insulares del Pacífico han renovado su identidad, autodenominándose "estados de grandes océanos" o "Pacífico Azul", y se consideran "superpotencias oceánicas". Esta redefinición, impulsada por el reconocimiento de las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) por parte de la ONU, les otorga control sobre vastos recursos marítimos. Kiribati, por ejemplo, posee la ZEE más grande, superando 4.000 veces su superficie terrestre.
Esta nueva perspectiva les permite gestionar y comercializar recursos como el atún, generando ingresos significativos. La identidad colectiva en torno al océano se ha convertido en un pilar de su estrategia política y de supervivencia, fortaleciendo su posición en negociaciones internacionales y en la lucha contra el cambio climático.