Se revelaron detalles sobre la cercanía entre Gianni Infantino y Donald Trump, incluyendo la ubicación de oficinas de la FIFA en la Trump Tower de Nueva York, como parte de una relación que trasciende lo deportivo.
La FIFA, bajo la dirección de Infantino, ha mostrado concesiones hacia Trump y la televisión estadounidense, adaptando formatos como el Mundial de Clubes para incluir más publicidad y acomodarse a los intereses de ese mercado.
La UEFA, liderada por Alexander Ceferin, ha expresado su descontento y crítica hacia las decisiones de Infantino, marcando una tensión latente entre ambas organizaciones a raíz de estas políticas y la aparente influencia de Trump.
El ex presidente de la FIFA, Sepp Blatter, también se pronunció sobre la situación, sugiriendo que las decisiones arbitrales no deberían verse afectadas por presiones políticas, en referencia a la controversia generada.