En Atenas, Grecia, el servicio forestal patrulla las colinas circundantes en busca de incendios forestales, una tarea crucial ante la amenaza recurrente del cambio climático. A pesar de que a principios de junio las condiciones eran tranquilas, la unidad de menos de 30 personas supervisa una de las zonas más propensas a incendios de Ática, realizando inspecciones diarias y nocturnas.
El servicio forestal ha enfrentado décadas de abandono, pero el gobierno ha reconocido el problema y, desde 2024, ha incorporado a 300 nuevos empleados. Además, se han destinado fondos europeos para financiar bomberos, vehículos y drones, fortaleciendo las capacidades de prevención y respuesta ante incendios forestales, exacerbados por la erosión del suelo, la desertificación y las inundaciones.