Multitudes se congregaron en Teherán para los funerales del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, quien falleció a los 86 años tras gobernar por más de tres décadas. Khamenei murió a causa de un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra su residencia.
Durante el funeral, muchos asistentes lloraban y clamaban "¡Venganza!", portando pancartas y retratos del nuevo líder supremo. El evento se produce en un momento de alta tensión en la región, con la amenaza de represalias y un incierto panorama político para Irán tras la pérdida de su figura de máximo poder.