Se abordó la frustración que sienten los médicos al no lograr que la población controle su presión arterial, a pesar de los consejos y las sociedades dedicadas a la hipertensión.
Se reconoció que la adherencia al tratamiento farmacológico diario representa un desafío para muchos pacientes, lo que lleva a una disminución en el cumplimiento y, consecuentemente, a un control deficiente de la presión arterial. Se planteó esto como un reto a superar tanto para los profesionales de la salud como para los pacientes.