En José C. Paz, la periodista Ángela recorre un merendero llamado "Calpa y Zongo", ubicado en el barrio Sol y Verde, que asiste a decenas de chicos y familias en condiciones de extrema precariedad. El acceso al lugar es difícil, con calles de barro y pozos, y acumulación de basura e infecciones en los alrededores.
Ángela destaca la labor de la asociación "Solibordes Sin Fronteras" que apoya al merendero, pero señala la falta de ayuda estatal. "Calpa nunca recibió ayuda del municipio", afirma, y explica que la respuesta habitual es la falta de recursos. El merendero, que funciona como apoyo escolar además de proveer alimentos, asiste a unas 200 familias, aunque no siempre se puede cubrir la demanda.
Los niños llegan solos al merendero, buscando comida y conocimientos, en una situación que contrasta con otros espacios donde los padres acompañan a sus hijos. La falta de recursos es crítica: la cocina está prácticamente vacía, y deben trasladar la comida desde otro centro. A pesar de las dificultades, la solidaridad de la comunidad y algunos comercios locales, como panaderías, permiten sostener la iniciativa.