A medida que pasan los días tras el terremoto en Venezuela, surge el interrogante sobre la calidad de la construcción de algunos edificios que colapsaron, a pesar de ser relativamente nuevos. Testigos denuncian que las estructuras de las columnas y las paredes de algunos edificios de 13 años de antigüedad presentaban deficiencias, como la falta de alambre y paredes hechas de polvo.
La preocupación se centra en la seguridad de las edificaciones y la posibilidad de que hayan sido construidas con materiales de baja calidad. La desesperación de los afectados aumenta al ver los restos de lo que fueron sus hogares, mientras se cuestiona la supervisión y los estándares de construcción implementados en el país.