El profesor Fernando Jiménez aborda la corrupción como un fenómeno intrínsecamente humano, citando al especialista Francis Fukuyama. Según Fukuyama, la corrupción se arraiga en instintos evolutivos como el nepotismo y el intercambio de favores, que si bien permitieron la supervivencia humana, dificultan el control de la corrupción.
Jiménez explica que las instituciones sólidas son clave para contener estos instintos y lograr metas colectivas. Sin embargo, advierte que estas instituciones están constantemente amenazadas por la naturaleza humana, lo que hace difícil mantenerlas en el tiempo. Incluso Estados Unidos, según Fukuyama, estaría perdiendo institucionalidad.
El mapa de Transparencia Internacional, que muestra una predominancia del color rojo, evidencia la alta prevalencia de la corrupción a nivel global. La discusión surge ante la pregunta de si los órganos de control en Europa están fallando, como se evidencia en casos recientes en España.