Un inusual fenómeno óptico tiñó de rojo intenso el cielo venezolano tras el terremoto, sorprendiendo a millones. Los meteorólogos explicaron que se trata de un evento habitual en amaneceres y atardeceres, potenciado esta vez por las nubes bajas y las partículas de polvo en suspensión tras el colapso de edificios.
Si bien la ciencia ofrece una explicación física, muchos venezolanos interpretaron el cielo teñido de sangre como un mensaje simbólico, reflejo de la herida abierta que atraviesa el país. El fenómeno se suma a la tragedia que vive la nación.