Se expresa la percepción de que no existe una voluntad real de avanzar en el caso Libra por parte de ningún actor político.
Se califica como un "escándalo institucional" la posibilidad de que se profundice un juicio a un presidente o que se determine su culpabilidad o destitución, lo cual sería una catástrofe para todo el sistema político.
Se sugiere que, a pesar de las críticas de la oposición, el caso Libra no avanza porque el sistema político en su conjunto teme las consecuencias de un juicio de esta magnitud.