Se expone la creciente escasez de donaciones de ropa y frazadas para personas en situación de calle, un fenómeno que preocupa a las organizaciones que brindan asistencia.
Se explica que, si bien antes la gente solía renovar sus abrigos y frazadas anualmente, ahora los reutilizan y reparan ante la dificultad económica. Esto genera una menor disponibilidad de prendas de abrigo en buen estado para donar.
La falta de estas donaciones esenciales dificulta la labor de quienes asisten a las personas más vulnerables, quienes dependen de estos elementos para protegerse del frío.