Vanessa relata que antes de conocer la Universal, su vida era de miseria, marcada por necesidades económicas y falta de lo básico como comida y vestimenta. Al llegar a la Universal, comprendió la verdadera importancia de la primicia como un acto de fe y entrega a Dios.
Como resultado, su vida cambió por completo. Ahora está casada felizmente, tiene una camioneta, vive bien y, lo más importante, está llena de la presencia del Espíritu Santo, lo cual considera lo más valioso.