Greenpeace Italia expuso las extremas condiciones de trabajo de quienes no pueden resguardarse del calor. Repartidores, choferes y obreros de la construcción trabajan a temperaturas de hasta 104 grados en el suelo y 73 grados en superficies expuestas al sol. Las imágenes captadas con cámaras térmicas infrarrojas revelan figuras humanas en rojo, rodeadas de un calor invisible.
La organización exige justicia social y climática, pidiendo tasar las industrias del petróleo y gas. Se enfatiza que el calor extremo no solo es insoportable, sino que también multiplica enfermedades, infortunios y muertes, afectando gravemente la salud de los trabajadores.