La comunidad venezolana demuestra una notable solidaridad tras el terremoto, con ciudadanos colaborando activamente en las labores de rescate y ayuda. Se ofrecen donaciones de café, comida y otros insumos básicos a los rescatistas.
A pesar de la impotencia de no poder realizar labores de rescate directas, cada persona aporta su "granito de arena" para aliviar la difícil situación, especialmente en La Guaira, una de las zonas más devastadas.