La Revolución Americana planteó un dilema para las personas esclavizadas, cuyas decisiones diferían entre el norte y el sur de las colonias. En el sur, cuya economía dependía del trabajo esclavo, los líderes militares británicos utilizaron promesas de libertad como estrategia para debilitar a las colonias, ofreciendo la emancipación a quienes se unieran al ejército leal a la corona.
Esta táctica buscaba no solo reforzar al ejército británico, sino también destruir el sistema económico sureño basado en la esclavitud. Como resultado, hombres y mujeres esclavizados, junto con sus hijos, huyeron en gran número hacia el ejército británico. Sin embargo, no siempre fueron recibidos como leales británicos, sino más bien como trabajadores.