La actriz reflexiona sobre la persistencia de casos de femicidio, comparando la situación actual con el emblemático caso de María Soledad Morales. Expresa su decepción al constatar que, a pesar de haber creído superada la estigmatización de las víctimas, la sociedad parece haber retrocedido.
Lamenta la lentitud en el avance de la justicia y la sensación de retroceso en comparación con lo logrado en épocas anteriores, cuando casos como el de María Soledad movilizaron a todo un pueblo y generaron un debate nacional.
Señala que en la época de María Soledad se dio un paso importante al visibilizar el problema, pero la sensación actual es de estancamiento e incluso retroceso, a pesar de los esfuerzos realizados.
Se menciona que el caso de María Soledad generó un movimiento social significativo, incluyendo marchas y una película, marcando un hito en la lucha contra la violencia de género, aunque en ese entonces no se utilizara el término "femicidio".