La Ministra de Seguridad abordó diversas problemáticas relacionadas con la seguridad y la justicia en el país. En relación a las investigaciones sobre lavado de dinero, afirmó que se trabaja con cautela y se cumplen las solicitudes de la justicia, destacando el rol de las fuerzas federales como auxiliares.
Respecto al cambio de jefe de gabinete, consideró que los reacomodamientos internos son normales y no traumáticos, y resaltó la continuidad en la coordinación entre ministerios, especialmente en casos como el de Venezuela. La ministra defendió la baja de la edad de imputabilidad, argumentando que es una respuesta necesaria para las víctimas y para evitar la impunidad de los perpetradores.
Señaló que en la gestión de la seguridad hubo una "ideologización" y una "romantización del delito" en el pasado, y que su gestión se enfoca en la evidencia y en dar respuestas a las víctimas. Destacó la baja tasa de homicidios en Argentina, atribuyéndola a un trabajo articulado sin distinciones políticas y a un despliegue inteligente de fuerzas federales.
Se refirió también a la importancia de la destrucción de celulares secuestrados en cárceles federales y a la integración del Servicio Penitenciario Federal al Ministerio de Seguridad. Mencionó la construcción de nuevas cárceles y la implementación de un sistema de alto riesgo inspirado en el modelo italiano. Finalmente, se mostró en desacuerdo con la pena de muerte, pero reconoció la necesidad de endurecer penas para ciertos delitos y de adaptar la legislación a la cambiante realidad del crimen organizado.