Surge una polémica en Estados Unidos en torno a los festejos del 250 aniversario de la independencia, debido a acusaciones de que el presidente Joe Biden impuso una impronta partidista republicana.
Se cuestiona la creación de una comisión aparte ("Freedom 250") que habría eclipsado el trabajo de una comisión bipartidista preexistente ("América 200"), generando debate sobre la politización de los eventos conmemorativos.