Se debatió intensamente sobre el precio de 200.000 pesos (con impuestos) de una picada, la cual se ofrecía en 24 cuotas.
Se cuestionó la lógica de pagar una picada en cuotas y se comparó el costo con la compra de los ingredientes por separado, sugiriendo que no es rendidora.
Se planteó que el precio es una "fortuna" y que la foto podría ser engañosa, generando dudas sobre la relación precio-calidad.