Las altas temperaturas en Londres han generado dificultades, obligando al cierre de escuelas y al colapso de la venta de ventiladores y aires acondicionados portátiles debido a la falta de stock. Las construcciones antiguas y el doble vidrio en las ventanas de las casas intensifican el efecto invernadero, haciendo que el calor sea difícil de soportar.
A pesar de la ola de calor, los británicos suelen ser precavidos y se preparan para las altas temperaturas con planes de contingencia. Sin embargo, la falta de aire acondicionado en la mayoría de las casas y transportes públicos agrava la situación, llevando a la gente a comprar desesperadamente soluciones paliativas.
Si bien el calor es intenso, la presencia de parques, lagos y el mar Cantábrico en los alrededores de Londres ofrecen un respiro. No obstante, la ciudad en sí, con sus construcciones antiguas y el subte bajo tierra, se siente mucho más calurosa.