Los aumentos en los alimentos complican la economía familiar, incluso para profesionales como los odontólogos. Un tratamiento de conducto puede costar entre 800 y 2000 pesos, con una media de 120.000 pesos, lo que dificulta el acceso para muchos.
La inflación ha superado la actualización de precios en obras sociales y prepagas, haciendo complicado el trabajo de los profesionales de la salud. A pesar de tener demanda, la economía general del país afecta la capacidad de pago de los tratamientos.