Se observan festejos de noruegos en un bar de Buenos Aires tras la victoria de su selección en el Mundial. A pesar de la hora (casi la una de la mañana), la gente celebra en un ambiente tranquilo y ordenado.
La celebración contrasta con la esperada euforia de otros países, mostrando una actitud más mesurada. Los noruegos disfrutan de cerveza y del ambiente, destacando la buena onda y la ausencia de disturbios.