El Mundial 2026 se destaca por un espíritu de "fair play" y un arbitraje que prioriza el juego limpio. Se observa una tendencia hacia un fútbol más limpio, donde las interrupciones son mínimas y se fomenta la continuidad de las jugadas.
A diferencia de épocas pasadas donde los contactos físicos eran más bruscos y las peleas comunes, este mundial parece mostrar un cambio hacia un juego más ordenado y menos violento, a pesar de que el contacto físico es inherente al deporte.