El partido entre Portugal y Croacia en el Mundial estuvo marcado por polémicas arbitrales, especialmente en la sanción de un penal a favor de Portugal y la anulación de un gol a Croacia.
Se cuestionó la intervención del VAR en jugadas dudosas, argumentando que se está yendo a un extremo de análisis sonoro que podría afectar la esencia del arbitraje. La jugada del penal sobre Renato Veiga y la anulación del gol por un supuesto toque de Matanovic fueron los puntos más debatidos.
A pesar de las controversias, Portugal avanzó a octavos de final, donde se enfrentará a España. El análisis detallado de las jugadas y la actuación de los árbitros centró gran parte del segmento.