Sam Donovan es finalmente detenido por obstruir una persecución policial. A pesar de la gravedad del cargo, Sam apela a la urgencia de la situación, explicando que su nieta se está muriendo y que debe cumplir su último deseo.
La súplica de Sam, argumentando que debe llevar a Sara al lago antes de que muera, pone a los oficiales en una disyuntiva entre la ley y la compasión, mientras él insiste en continuar su camino.