Un militar transexual de Estados Unidos, que sirvió en Afganistán, se encuentra en una dura batalla legal tras ser prohibido de continuar en el ejército en mayo de 2025, cuatro años después de iniciar su transición a mujer.
El militar, identificado como Michael, expresó sentirse "traicionado y abandonado" por el gobierno, especialmente considerando su servicio y juramento de defender al país.
Tras intentos de suicidio y problemas de salud mental derivados de la guerra y la noticia, la justicia le ha permitido retirarse por cuestiones médicas. La expulsión se basa en quién es, no en su desempeño.
Michael representa a otros 28 militares transexuales que rechazan la oferta de retiro voluntario y luchan judicialmente por permanecer en servicio, viviendo en un limbo legal y personal.