El gobierno de Javier Milei busca instaurar la "moral como política de Estado", argumentando que las políticas de subsidios y asistencia social, lejos de ser eficientes, son inmorales y generan dependencia, incrementando la pobreza y la miseria en Argentina.
Se cuestiona la efectividad de las políticas sociales implementadas en las últimas décadas, que, según el análisis, han contribuido al hundimiento del país. Se enfatiza la necesidad de que la sociedad comprenda que los recursos estatales provienen del esfuerzo de los contribuyentes y no de fuentes inagotables.