El rescate de Hernán Gil en Venezuela se ha convertido en una de las historias más impactantes tras el terremoto. Tras 114 horas atrapado bajo los escombros de un edificio de nueve pisos, Gil fue finalmente liberado en una operación que movilizó a equipos de más de 10 países.
La operación fue extremadamente compleja debido a la inestabilidad de la estructura, que requirió un complejo sistema de apuntalamiento. Los rescatistas utilizaron cámaras miniatura y sondas para localizarlo, hidratarlo y administrarle medicación, demostrando una increíble perseverancia y tecnología.
El propio Hernán Gil, un guardia de seguridad, se encontraba atrapado en una garita reforzada. A pesar de las dificultades y los derrumbes que sufrieron los túneles de rescate, el trabajo conjunto de equipos internacionales, incluyendo los de El Salvador y Chile, permitió su salvataje, un verdadero milagro que destaca la solidaridad global ante la catástrofe.