Hospitales europeos se reinventan para enfrentar el cambio climático. En Berlín, una clínica combina pintura térmica, films reflectantes, persianas anti-UV y exclusas de aire para mantener una temperatura interior óptima. Un jardín en el techo complementa la estrategia.
Este enfoque reconoce la necesidad de adaptar los edificios antiguos del continente a los veranos cada vez más calurosos, ante la inminencia de temperaturas extremas.