Se afirmó categóricamente que el actual gobierno argentino es "un gobierno de ricos para ricos", que no tiene en cuenta la industria, el comercio ni la construcción. Se criticó la postura del presidente, fanático de Margaret Thatcher, recordando el costo humano que tuvo la defensa de la soberanía argentina.
Se denunció que los argentinos han sido engañados y que la política actual no refleja las necesidades ni los intereses de la mayoría. Se enfatizó la falta de preocupación por el desarrollo nacional y el bienestar de la población, priorizando un modelo económico que beneficia a un sector minoritario.
El gobierno de Milei es un "gobierno de ricos para ricos" que ignora las necesidades del país.