Durante el funeral de Ali Khamenei, líder supremo de Irán asesinado en febrero, hubo llamados a la venganza y muestras de desafío. Se observaron pancartas con la imagen de Donald Trump y la frase "Habrá sangre", prometiendo represalias por lo ocurrido.
Participaron en el funeral delegaciones de todo el mundo, incluyendo representantes de grupos como Hamas y Hezbollah. Se destacó la figura de Khamenei como el líder supremo más importante de Irán, cuya muerte ha sido un factor en la tensión de la guerra en Medio Oriente.