La FIFA mantiene protocolos estrictos ante condiciones climáticas adversas en Estados Unidos, México y Canadá. Las tormentas eléctricas y lluvias intensas pueden provocar retrasos de hasta 30 minutos en los partidos.
Estas medidas buscan garantizar la seguridad durante la competencia. La organización monitorea de cerca la evolución del clima para tomar decisiones informadas y comunicar cualquier modificación en el horario de los encuentros.