Se exponen las precarias condiciones de vida en las comunidades, donde el acceso al agua es limitado y se utiliza para diversas tareas como tomar, cocinar y lavar ropa. Las viviendas, a menudo precarias, sufren filtraciones y daños con el viento, generando temor en los habitantes.
La escasez de agua se agrava por la necesidad de abastecer también a los animales, y la falta de tanques de almacenamiento obliga a buscar fuentes alternativas o depender de terceros. Las dificultades se extienden a la falta de camas o colchones, y la distancia a los puntos de acceso al agua complica aún más la situación diaria de las familias.