Se denuncia un "escándalo" en la FIFA por la anulación de la tarjeta roja a Balogún, jugador de Estados Unidos, permitiéndole jugar contra Bélgica. Se argumenta que esto viola el artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA.
Se cuestiona la decisión, sugiriendo que hay intereses detrás, como la eliminación de Irán del Mundial. Se menciona la intervención de Trump, quien habría llamado a Infantino para influir en la decisión, calificando el hecho como una "barbaridad".
Se compara con otros casos, como el de Cristiano Ronaldo, donde las tarjetas rojas sí se cumplieron. Se critica la doble vara de la FIFA y la influencia política en las decisiones deportivas.