En el barrio chino, el movilero se encontró con Melissa, quien le mostró un peluche llamado "Stitch", aclarando que no era una "bubu". Reveló que la "bubu" en cuestión es otro muñeco y que su precio es de diez mil pesos.
Melissa estaba vestida de Stitch y se encontraba con su amiga, quien sería la dueña de la "bubu". La conversación giró en torno a la identificación y el precio de los muñecos.