Se enfatiza que estar sujeto a la autoridad que Dios ha puesto en nuestras vidas es fundamental, y que la independencia o autonomía, motivada por el orgullo, es un engaño. Se compara con el soldado de élite que, a pesar de hacer algo útil, está en rebeldía al desobedecer órdenes.
El origen de este espíritu de independencia se remonta a Lucifer en el cielo, cuyo orgullo lo llevó a querer ser semejante a Dios. Este mismo orgullo impulsa a creer que los dones y talentos pueden justificar la independencia o autonomía, incluso por encima de las autoridades establecidas.