El enterramiento del cuerpo de Diego, además del asesinato, representa un acto de enorme crueldad hacia su familia, que lo buscó durante 41 años.
El sufrimiento de la familia ha sido perpetuo, ya que la desaparición y el ocultamiento del cuerpo generaron una angustia adicional a la tragedia.
A pesar de que la causa está prescrita y no habrá condena, la familia sigue buscando la verdad como única vía para aliviar su dolor.