Se profundiza en la concepción del deseo en el psicoanálisis, no como algo que se satisface, sino como una falta inherente que genera insatisfacción y estimula un deseo continuo.
Se describe la realización del deseo como una "epifanía" que puede generar angustia, al confrontar la idea de que el deseo no está cristalizado y se define por la insatisfacción más que por el objeto.
Se señala que, si bien se puede hacer duelo por el objeto del deseo, el deseo en sí mismo es indestructible y puede llevar a la renuncia, un acto complejo y difícil.