Estados Unidos celebra el 250 aniversario de su independencia en un contexto de profunda división interna, marcada por la figura del presidente Donald Trump. El aniversario llega en un momento de polarización política y social en el país.
A pesar del calor extremo, los estadounidenses se congregan para celebrar la fecha, mientras las tensiones políticas y las diferencias ideológicas se hacen evidentes en el discurso público y en la sociedad.