Se critica la decisión de llevar a Santilli como jefe de gabinete, a pesar de que el presidente Javier Milei lo calificara en campaña como un "hijo de mil putas" y un "energúmeno corrupto". Se ironiza con la frase "Muerto el rey, vive el rey".
Se compara la situación con la de Adorni, sugiriendo que se reemplaza a un "energúmeno corrupto" por otro. Se cuestiona la coherencia de las acciones del gobierno y la supuesta "moral como política de Estado".
Se hace referencia a un video donde Adorni criticaba duramente a Santilli, y se muestra la aparente contradicción del gobierno al incorporar a Santilli. Se insinúa que la situación es un "delirio" y que Javier Milei no ha cumplido sus promesas de campaña.