Se cuestiona dónde reside la esperanza del oyente, señalando que el "hombre natural" se aferra a este mundo y ama más lo terrenal que lo celestial.
Se insta a reflexionar sobre la fugacidad de la vida y la importancia de no desperdiciar el tiempo en cosas vanas, sino en asegurar la vida eterna y la morada definitiva en el cielo.
Se advierte contra dejarse enredar por las corrientes del mundo y se promueve la preparación para la eternidad, haciendo tesoros en el cielo.