Se compara la situación de Miami con la de Nueva York, señalando que en Miami la gente está más predispuesta a la violencia física y que es común que porten pistolas. Se relata una experiencia personal donde le apuntaron con un arma por un incidente menor de tránsito.
Esta experiencia llevó a la conclusión de que en Miami es mejor evitar discusiones y mantener la calma ante cualquier problema, dada la facilidad con la que se recurre a la violencia armada.